Concurso relato breve: La Camisita


Qué bonita era mi camisita blanca, toda limpia. No como aquella otra vez cuando tuve el desliz y se puso todo perdido. La policía, los llantos y el crujir de dientes, las caras serias, palabras extrañas y miradas acusadoras. Preguntas, miles de preguntas y el silencio aprisionador. Y luego correteando por pasillos, ascensores y salas cristalinas, con olor antiséptico. Para terminar de nuevo con mi camisita blanca, esa camisa blanca blanquísima de brazos largos larguísimos que me tranquilizaban en espirales alrededor y no me permitían tener ninguna libertad de movimiento.

No hay comentarios:

SECCIONES